Un plan familiar de emergencia es un acuerdo sencillo sobre qué hará cada integrante de la familia ante una emergencia: a quién llamar, dónde reunirse y qué llevar. Prepararlo con calma hace que todos sepan qué hacer cuando hay prisa.
1. Identifiquen los riesgos
Piensen en lo que podría ocurrir en su casa y su colonia: un accidente doméstico, una emergencia médica, un incendio, un sismo o una inundación. Ubiquen las salidas, las llaves de gas y agua y el interruptor de luz.
2. Definan contactos
- Números de emergencia, empezando por el 911.
- Un familiar o amigo de contacto, de preferencia fuera de la ciudad.
- Teléfonos de la escuela, el trabajo y el médico de la familia.
- Escriban la lista en papel: el celular puede quedarse sin batería.
3. Elijan puntos de reunión
Uno cerca de casa (por ejemplo, la esquina o un parque) y otro fuera de la colonia por si no pueden regresar. Acuerden quién recoge a los niños en la escuela.
4. Preparen una mochila de emergencia
- Agua embotellada y alimentos que no necesiten refrigeración.
- Linterna, radio de pilas y pilas de repuesto.
- Botiquín básico y medicamentos que la familia use de forma habitual.
- Copias de documentos importantes en una bolsa impermeable.
- Algo de dinero en efectivo, silbato, ropa y artículos de higiene.
Revisen la mochila cada seis meses para cambiar lo que caduque.
5. Asignen tareas
Decidan quién cierra el gas, quién se encarga de los niños, de los adultos mayores o de las mascotas y quién toma la mochila.
6. Practiquen
Hagan un simulacro en casa al menos dos veces al año. Enseñen a niñas y niños a llamar al 911, a decir su dirección y a saber a quién buscar si se separan.